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Holger Paulmann, CEO SKY

Este año el aeropuerto de Santiago habrá batido récord con más de 21 millones de pasajeros movilizados durante 2017 y hace unas semanas el Gobierno anunció que invertirá $47 mil millones para la construcción de un nuevo aeropuerto en la Isla de Pascua.

 

Nadie podría cuestionar que la inyección de recursos para mejoras aeroportuarias es muy provechoso para la conectividad; sin embargo, este presupuesto debería planificarse considerando el número de pasajeros que recibe cada terminal aéreo, las necesidades reales de cada región y los estudios de impacto social que justifique la inversión.

 

En el caso de Isla de Pascua, es importante consignar que de los 20 millones de pasajeros que circularon por los aeropuertos de Chile, solo el 1% llegó a Rapa Nui.

 

En ese sentido, cabe preguntarse de qué manera las autoridades están priorizando la asignación de recursos para mejorar la operación e infraestructura de los aeropuertos, pues hay varios terminales aéreos nacionales que también requieren de inversión y que reciben mucho más que el 1% de los pasajeros que llegan a la Isla de Pascua.

 

Por ejemplo, el aeródromo de Balmaceda tiene mínima infraestructura y restricciones de horario que no permiten mejorar la oferta de vuelos; lo mismo sucede en Copiapó. El terminal de Arica y de Punta Arenas, sufren de congestión en servicios de seguridad de la aviación por no contar con la dotación de personal necesaria; mientras que en Valdivia y Osorno, el aeropuerto tiene importantes deficiencias en los servicios básicos.

 

Por otra parte, hay otros como el de Puerto Montt, Punta Arenas, Antofagasta, Iquique, Valdivia y La Serena que necesitan con urgencia que se invierta en el sistema de ILS, el cual permite que un avión sea guiado durante la aproximación a la pista de aterrizaje cuando hay poca visibilidad y que tiene un costo de 1 millón de dólares cada uno. Además, es imposible no nombrar al Aeropuerto de Santiago, el cual se encuentra en plena fase de intervención de obras, las que ya están siendo insuficientes para atender al gran volumen de pasajeros que día a día están arribando a Chile.

 

Queda en evidencia que son muchos los aeropuertos en Chile que requieren de una mayor inyección de recursos, sin embargo, ésta solo será eficiente en la medida que se priorice por las necesidades de cada uno y la cantidad de pasajeros que podrán percibirlas.

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